¿Cómo tratar a los voluntarios?

El ministerio de Niños y el rol de ser padre es como una aventura, y esta historia puede suceder en cualquier familia, iglesia o nación, ¿Por qué? Se trata de edificar y dirigir un ministerio dinámico infantil. Un ministerio que prevalece durante mucho tiempo y que no se limita a sobrevivir de semana en semana. Uno con una trama que cuenta con maestros que luchan por enseñar la biblia de forma pertinente a los niños, que hacen lo posible por mantener activos a los adultos voluntarios, e inventa novedosas estrategias de reclutamiento. Bueno yo incluiría otras escenas, como negociaciones de presupuestos e instalaciones, precauciones de seguridad, y nuevos niños que llegan cada semana.

Pero lo mejor de la historia es que, Dios nos muestra que hay algo más que entretenimiento, Dios nos ha colocado a cada uno en un ministerio transformador de vidas.

Hoy día los ministros de niños comparten un terreno común con los patriarcas bíblicos como: Noé, Abraham y Moisés. El TERRENO DE LA FE. En esta era moderna, se requiere un gran paso de fe, para que alguna persona de una iglesia se atreva a sacar un papel en blanco y cambiar la forma de llevar a cabo el ministerio. Por esa razón un ministerio de niños sano y fuerte es aquel que desarrolla un interés genuino por los VOLUNTARIOS.

Una pregunta que usted puede hacer es: ¿Por qué sirvo en el ministerio de niños?

Si reclutamos bien, tenemos que ser igualmente dedicados en el cuidado de las personas una vez que estén abordo. Si esto no ocurre los resultados son predecibles ¡los voluntarios se marchan!

Existen cuatro grandes problemas que con seguridad impiden sin que nadie se dé cuenta, el servicio exitoso. Tiendo a considerar estos problemas como “monstruos del ministerio” que pueden introducirse en la obra. Cada uno tiene una estrategia única para hacer sentir a la gente. Y todos ellos harán estragos en el ministerio hasta que los líderes escuchen con atención las necesidades personales de los voluntarios y respondan de forma apropiada. Usted quizás haya visto o sentido el dolor que causan y ya es hora de tratar con ellos abiertamente. Los monstruos son: Usado y maltratado, aislamiento, incitador de poder y estancamiento. Necesitamos desarrollar un plan para que nuestros ministerios se deshagan de ellos.

Compartiremos cuatro lecciones claves para tratar a los voluntarios:

  1. Valorice:

Jesús a menudo recordaba a la gente su alto valor. Por ejemplo, vemos esto en sus parábolas en Lucas 15, acerca de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo. En la historia de María y Marta, Él aclara que las personas son más importantes que el trabajo que llevan a cabo. Jesús también dio ejemplo de valorar a los voluntarios en su propio equipo. Considere cuánto tiempo pasó a solas con ellos, después de estar con las multitudes. Esos discípulos tienen que haberse sentido honrados de que Jesús le dedicara tan generosamente su preciado tiempo.

Hay muchas maneras en que los ministros de niños pueden hacer que su gente se sienta valiosa. Esto debe ser algo normal en el ministerio. Muestre agradecimiento y aprecio a cada voluntario que sirve en el ministerio de niños.

  1. Conecte

El compañerismo ofrece toda la plenitud del gozo de Dios porque ningún voluntario quiere volverse anónimo. Los voluntarios quieren que los líderes los conozcan y quieren conocer a otros y ser conocidos por ellos. ¿A quién no le gusta ser parte de un gran equipo? ¿Qué le llamen por su nombre?

La organización es muy importante a la hora de establecer esa conexión. Los grupos pequeños diseñados para líderes adultos, son un gran comienzo para asegurar que los dedicados voluntarios, tengan un lugar donde pertenecen y reciben el mismo cuidado pastoral que ellos les proveen constantemente a los niños.

  1. Incluya:

El ministrar a los niños no se hace a solas, y podemos aprender la mejor manera de llevarlo a cabo con ejemplos bíblicos. Fíjese en cómo incluía Jesús a sus discípulos. Las escrituras relatan varias ocasiones en que dedicó tiempo a explicar cuidadosamente el significado de sus parábolas y otras enseñanzas. También los preparó para Su partida. Juan 16:16-33 describe la explicación tan cuidadosa que les dio de su pronta muerte y resurrección. Jesús quería que su equipo ministerial supiera qué esperar de Él, y que les esperaba a ellos. Por ejemplo, cuando Pedro sintió que había fracasado, en esencia, Jesús le dijo: Pedro, vuelve a tu trabajo. Sigues siendo parte de mi misión, de modo que alimenta a mis ovejas. Más adelante el libro de Hechos describe a Pedro como un personaje en la fundación de la iglesia primitiva; seguramente se sintió incluido.

Jesús también desarrolló un nuevo programa de ministerio al enviar a sus seguidores de dos en dos, para que cumplieran su misión por cuenta propia; seguramente se sintieron incluidos. La tendencia que veo es que Jesús se aseguró de que sus voluntarios sintieran que estaban en medio de la acción.

Los voluntarios pueden y deben experimentar lo mismo en el ministerio de niños. Si usted es líder, la inclusión debe ser parte integral de su estilo de vida.

  1. Desafíe:

Hay que sorprender de vez en cuando a los voluntarios. Deben sentir que están creciendo y estar convencidos de que el ministerio exige lo mejor de ellos.

Piense cómo hizo todo eso Jesús con sus discípulos. Primero, tomó hombres ordinarios, pescadores, recaudadores de impuestos; pero cambió sus carreras, llamándoles a una misión mucho mayor. Durante tres años los ayudó a crecer de muchas maneras. Ellos vieron a Jesús efectuar sanidades milagrosas, participaron en acontecimientos extraordinarios tales como alimentar a miles de una merienda y recibieron amor radical y eterno. Luego fueron desafiados a ir por todo el mundo. No hay ningún versículo en la Biblia que diga que los discípulos estaban aburridos o apáticos. Jesús sabía exactamente cuándo cambiar el nombre de alguien, cómo pedir que alguien dejara todo y lo siguiera, y qué decir para alentar a una persona. Y cuando se fue al cielo, los seguidores de Jesús dieron lo mejor de su vida para servirlo.

Jesús vio el potencial de cada persona. ¿No es exactamente así como cada siervo del señor necesita ver a los demás? Los que se dedican al ministerio de niños, tienen el potencial de influir en el reino de Dios. Si uno mira a las personas a través de ese lente, entonces ve muchísimas posibilidades en el ministerio.

Tardé mucho tiempo en comprender a totalidad que tenía que valorar, conectar, incluir, y desafiar a los voluntarios. Y cuando eso ocurre, se les levanta el ánimo, y hay una nueva esperanza para el ministerio de niños. En un aspecto de la iglesia en que muy pocos obreros son pagados, la salud del voluntario determina con qué fuerza late el corazón del ministerio. ¡Y cuando abunda la gente, el pulso late con fuerza!

Por: Abigahil Avila