Una Teología de los Niños y el Espíritu Santo

Como personas que formamos parte de una organización que ama y valora la obra del Espíritu Santo, a veces pasamos por alto o minimizamos la importancia del Espíritu en la vida de los niños como parte de la comunidad de fe. Las Escrituras describen a los niños como una promesa de esperanza y gloria futura.1 Su rol en la comunidad es vital y es un reflejo de cómo Dios anhela que Su reino opere. Este vínculo de los niños a la iglesia no es para el bien de un grupo de edad o generación en particular; sino para el bien común de toda la iglesia. La iglesia comparte no sólo su historia pasada con respecto a los niños, pero también el destino que se avecina y que un día se cumplirá.2

Una de las primeras cosas que como creyentes debemos conocer es la persona del Espíritu Santo. Nosotros poseemos el Espíritu Santo debido a que hemos experimentado la gracia de Dios mediante la conversión. El Espíritu Santo no está separado de Dios y no es sólo una fuerza o influencia como a veces imaginamos. En la Deidad no hay desigualdad y el Espíritu Santo siempre ha existido desde el principio.3 Cuando cultivamos una relación con Dios, el Espíritu Santo comienza a operar en nosotros. Esta teología básica también aplica a los niños. El Espíritu Santo también opera en sus vidas cotidianas. Sin duda alguna, enseñar esta verdad en nuestras iglesias y a nuestros niños aumentará el conocimiento sobre la obra del Espíritu Santo y los dones y talentos que están disponibles para todos y cada uno de los creyentes sin importar la edad o la estatura física.

El Espíritu Santo se manifiesta tanto en la vida del adulto como en la del niño. Cuando le permitimos al Espíritu Santo que tome posesión absoluta de nuestro ser, estamos abiertos a una transformación completa que incluye la mente y el corazón.4 Este es el tipo de transformación a la que los niños deben estar expuestos bien temprano en la vida de manera individual y en la comunidad de fe. Deben estar rodeados de un grupo de creyentes que saben lo que significa caminar y entablar conversaciones con ellos sobre lo que el Espíritu está haciendo. Estas conversaciones crean conciencia y anticipación en la vida espiritual del niño.

Cuando un niño se entrega a Cristo, recibe el Espíritu Santo; pero esto no significa que ha recibido el bautismo del Espíritu. Ellos también pueden recibir este regalo y se les debe motivar a buscar y ser llenos de Él, como cualquier creyente. Los niños necesitan ser creyentes llenos del Espíritu para que caminen bajo Su guianza a medida que crecen y maduran en su desarrollo holístico.5 Si anhelamos que los niños caminen en obediencia a Dios a medida que se desarrollan, entonces la necesidad de que sean llenos debe ser una conversación abierta en nuestras iglesias y en los ministerios de niños. Esta conversación inicia cuando le damos el espacio a los niños para que testifiquen y aprendan sobre el bautismo del Espíritu en un entorno seguro y amoroso.

En resumidas cuentas, nuestra comprensión teológica de los niños y el Espíritu Santo comienza cuando nosotros, como movimiento, aceptamos la realidad de que ellos pueden experimentar y conocer el Espíritu Santo en la misma capacidad que cualquier otro creyente. Aunque la plenitud de este conocimiento, como el nuestro, crecerá y se ampliará a medida que maduren en su relación con Dios y Su Palabra, no hay razón para privarnos de enseñarles y ayudarlos a aceptar estas verdades. ¡Hagamos nuestra parte para ayudarlos a conocer y amar al Espíritu Santo!

                                                                       

[1] John Kie Vining and Lance Colkmire, eds., Growing Pentecostal Kids: A Covenant to Nurture Our Children (Early Childhood-Adolescents)(Cleveland, TN: Pathway Press, 1993), 16-17.

2 Ibid., 23.

3 Ray H. Hughes, Who is the Holy Ghost? A Study of the Person and Work of the Holy Spirit (Cleveland, TN: Pathway Press, 1992), 13.

4 Ibid., 26.

5 John Kie Vining and Lance Colkmire, eds., Growing Pentecostal Kids: A Covenant to Nurture Our Children (Early Childhood-Adolescents)(Cleveland, TN: Pathway Press, 1993), 26.

Joy Hensley funge como Especialista en Capacitación para el Ministerio Internacional de los Niños, y también es la pastora asociada de los niños de la Iglesia de Dios de la Profecía Spring Place en Cleveland, Tenesí. Es graduada de la Universidad Lee con un máster en Estudios Ministeriales.

Visite www.cogop.org/children para más información sobre entrenamientos, recursos y blogs adicionales sobre cómo dirigir a los niños para que reciban el bautismo del Espíritu Santo.