Encontramos nuestro hogar: Un testimonio de la Iglesia Restoration

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Cuando empezamos a conocer la Iglesia de Dios de la Profecía, afiliarnos no era algo que estaba en nuestros planes para nada. La iglesia Restoration Church en Bay Minette, Alabama, era una comunidad independiente en crecimiento, visionaria y con una profunda pasión de plantar nuevas iglesias. Estábamos capacitando líderes,
desarrollando ministerios y ya habíamos comenzado a plantar una iglesia hija. Creíamos firmemente en el llamado que Dios nos había encomendado y no andábamos buscando una denominación. Sin embargo, en retrospectiva, hoy puedo ver que Dios ya estaba tejiendo una relación que aún no lográbamos percibir. Y, por extraño que parezca, Él usó las llaves de una iglesia que estaba a punto de cerrar para abrirnos una nueva puerta.

[Recuerdo] que Cedo Coon, uno de los hijos espirituales de la iglesia Restoration Church, estaba siendo preparado para asumir el pastorado de nuestra nueva iglesia hija, cuando un día su padre, Clayton Coon, recibió una llamada inesperada. [Era] el hermano Don Stanton quien estaba tratando de ayudar a la IDP a relanzar una iglesia en la comunidad de Poarch. Él es originario de los pueblos indígenas y tenía una profunda carga por el ministerio en su comunidad, pero conocía a muy pocas personas dentro de nuestra tribu, la Banda Poarch de los Indios Creek. [Sin embargo], resultó que una de esas pocas personas era Clayton.

Clayton le comentó que conocía a un predicador que tal vez podría darles una mano: su propio hijo, Cedo. Así fue como el hermano Don viajó desde el centro de Alabama para compartir un almuerzo con él. Platicaron sobre la iglesia y la idea de volver a comenzar, pero antes de despedirse, el hermano Don puso las llaves del edificio en manos de Cedo. Todavía recuerdo cuando Cedo me llamó después y me dijo: “Me dieron las llaves de la iglesia. ¿Qué se supone que haga con ellas?” Me reí y le respondí: “¡Ve, abre la puerta y entra!”

Ninguno de nosotros podía concebir en ese momento lo que Dios estaba comenzando.

Cedo comenzó a limpiar y a poner en orden el edificio, y se hicieron planes para un avivamiento de dos noches. Varias iglesias de la IDP ayudaron con la limpieza, se aseguraron de que el aire acondicionado estuviera funcionando e instalaron el equipo de sonido. Cedo predicó la primera noche y el presbítero DeWayne Smith la segunda. Fue allí donde conocí por primera vez a varios líderes de la IDP, entre ellos al hermano Don Stanton, al obispo Richard Ramsey y a la pastora Christina Middleton. En ese momento, apenas nos estábamos conociendo; ellos realmente no sabían nada de Restoration y yo no sabía mucho sobre la IDP.

Mientras Cedo intentaba hacer malabares entre su nuevo pastorado y el potencial que veía en Poarch, llegó un momento en que me pidió que interviniera para ayudarle con la administración y la comunicación. Me dijo con el corazón en la mano: “Yo no puedo seguir con esto si usted no camina a mi lado”. Así que, como su líder y cobertura
espiritual, di un paso al frente, y el hermano Don y yo empezamos a conversar muy seguido. Él me transmitió la visión para Poarch y me explicó lo crucial que era ver a esa iglesia cobrar vida otra vez. Además, me abrió su corazón respecto a su pasión por el ministerio indígena.

Así que comencé a hacer lo que me nace de forma natural: hacer preguntas. ¿Qué era exactamente lo que estábamos intentando edificar? ¿La meta era tener un culto de avivamiento de vez en cuando, o la IDP realmente quería una iglesia local establecida? Si Cedo y la iglesia Restoration Church invertían de su tiempo, recursos, credibilidad y ministerio en reconstruir esta obra, ¿cómo se vería su futuro? Esas preguntas eran sumamente importantes para mí. Tanto Cedo como yo somos miembros de la tribu, y el ministerio dentro de nuestra propia
comunidad conlleva una responsabilidad muy particular. Para entonces, mi conocimiento de la IDP se limitaba al hermano Don, a los pocos líderes que conocí de pasada y a un viejo templo. Después de orar y varias pláticas, le dije al hermano Don que prefería hacerme a un lado para dejar que él y Cedo continuaran juntos ese proceso. No sentía
que pudiera involucrarme de lleno a la Iglesia Restoration sin antes contar con una visión clara.

Pensé que ese sería el final de mi participación; sin embargo, Dios sabía que era apenas el comienzo.

Poco tiempo después, un viernes por la tarde, el obispo Richard Ramsey me llamó para preguntarme
si podríamos desayunar juntos a la mañana siguiente. Él viajaba desde Huntsville, Alabama, y también quería conocer las instalaciones de la Iglesia Restoration. Nos reunimos en un pequeño restaurante en Bay Minette. Más allá de habernos visto brevemente en el avivamiento de Poarch y de haber hablado por teléfono un par de veces, en
realidad éramos unos completos desconocidos.

Empezamos platicando de todo un poco para romper el hielo mientras desayunábamos. Pero apenas se había comido unos cuantos bocados, el obispo Ramsey apartó su plato, cruzó las piernas y fue directo al grano. Me encantó que fuera tan directo; eso capturó mi interés por completo. Me empezó a pintar el panorama del sur de
Alabama: iglesias que apenas sobrevivían, edificios descuidados, templos que habían cerrado, uno que hasta se había quemado y congregaciones sedientas de un nuevo impulso. Ahí fue cuando cambió el rumbo de la plática para hablar de lo que veía en mí, explicándome cómo mi experiencia plantando y revitalizando iglesias podía marcar la diferencia.

Saliendo de allí, conduje hacia las instalaciones de la iglesia Restoration Church. El obispo Ramsey recorrió el edificio, tomó fotos y quedó maravillado con lo que vio: el entorno, el orden, el propósito y la cultura que con tanto esmero habíamos desarrollado. Cabe recordar que éramos una plantación independiente respaldada solo por una
palabra de Dios y muchísima pasión. Recuerdo que me dijo que ojalá las congregaciones de todo el sur pudieran llegar a transmitir esa misma esencia. Ese día hubo un cambio profundo en mi perspectiva. Él no nos buscaba solo porque la IDP tuviera necesidad, sino porque identificó que Dios ya había puesto un tesoro en Restoration que podía servir para edificar a las comunidades bajo su cuidado.

Durante las siguientes dos semanas, me dediqué a orar. La iglesia Restoration Church estaba floreciendo: teníamos un gran crecimiento, estábamos completando la formación de nuestra primera iglesia hija y teníamos grandes aspiraciones para nuestro futuro. Yo no estaba buscando otro lugar a donde ir. Sin embargo, no podía apartar de mi mente la posibilidad de que Dios estuviera abriendo otra puerta.

Cuando el obispo Ramsey y yo retomamos la conversación, me hizo una propuesta que realmente captó mi interés. Me planteó la opción de obtener mis credenciales como ministro de la IDP y comenzar a servir en el sur de Alabama mientras la iglesia Restoration Church permanecía independiente. La idea era trabajar juntos, cultivar relaciones y evaluar el proceso durante un período aproximado de dos años. Uniríamos esfuerzos por el reino; eso significó mucho para mí, pues demostró que el obispo Ramsey estaba dispuesto a correr un riesgo. Como obispo estatal, confió en mí para encargarme sus iglesias sin exigirle a mi congregación que se afiliara primero. Me di cuenta de que si él estaba dispuesto a arriesgarse, yo también podía hacerlo. Los dos estábamos tomando un riesgo mutuo basados en la confianza.

Mientras tanto, las responsabilidades de Cedo en nuestra iglesia hija seguían aumentando. Pero un día me llamó y me dijo que ya no podía seguir con Poarch; necesitaba dedicar toda su atención a la iglesia que estaba pastoreando y estaba listo para devolverle la llave al hermano Stanton.

Le dije: “No entregues la llave”.

Para entonces, un cambio había ocurrido en mi interior. Le compartí las conversaciones que había tenido con el obispo Ramsey y le pregunté si realmente se sentía libre de su compromiso con Poarch y si le parecía bien que yo continuara al frente de la obra. Él aceptó de inmediato, y la llave volvió a otras manos.

Esta vez, cuando entré en el edificio, lo vi de una manera totalmente diferente. Estaba empezando a comprender la situación de las iglesias en todo el sur de Alabama y a sintonizar con el sentir del liderazgo estatal. Lo que al principio parecía solo un templo antiguo donde ocasionalmente se celebrara un culto, ahora lo veía como una iglesia que debía revivir. Al mismo tiempo, la asignación que el obispo Ramsey y yo habíamos discutido se volvía cada vez más clara: servir en la plantación y revitalización de iglesias en todo el sur de Alabama.

De repente, Poarch cobró sentido.

Por años, sentí el profundo deseo de ver una iglesia plantada más cerca de la comunidad de Poarch. Había familias de esa zona que estaban con nosotros en Restoration desde sus inicios, pero el viaje de casi 35 minutos hasta Bay Minette les resultaba muy pesado. Entre ellos estaba Dakota Barlow, quien también pertenece a la tribu indígena.
Yo conocía de cerca el corazón de Dakota y sentía que, tarde o temprano, él sería el líder de la iglesia. Lo platiqué con Cedo y con Dakota, y los tres coincidimos en que él era la persona indicada para esta asignación.

En octubre de 2025, pusimos manos a la obra para remodelar la iglesia de Poarch. No solo comenzamos a reparar un edificio; visualizamos en qué podría convertirse una iglesia sana y estable dentro de esa comunidad. La atmósfera comenzó a transformarse. El aspecto empezó a cambiar. El ‘ADN’ de Restoration que el obispo Ramsey había visto en Bay Minette comenzó a manifestarse en Poarch. Un edificio que casi había llegado al final de
su historia estaba comenzando un nuevo capítulo, y yo también.

Acepté verbalmente la oferta del obispo Ramsey, y para principios de 2026 comencé a servir oficialmente en esta tarea. Pero, más allá de las responsabilidades, algo hermoso empezó a gestarse. Mi relación con el obispo Ramsey y el hermano Don dejó de ser un mero vínculo de organización; comenzamos a cultivar una amistad genuina, convirtiéndonos en verdaderos amigos y compañeros en la obra del reino.

Empecé a visitar a los pastores por todo el sur de Alabama para conocer de cerca sus iglesias y sus testimonios. El obispo Ramsey me dio la mano para seguir creciendo, dándome la oportunidad de asistir al taller de capacitación de Fundamentos de plantación de iglesias. Más adelante, solicitó a Restoration albergar un evento distrital bajo el
nombre de Conferencia Enlarge Our Coast, en la cual participé como conferencista principal. Eso se convirtió en la oportunidad perfecta para comenzar a visualizar juntos cómo se vería la plantación y revitalización de iglesias en toda la región.

En medio de aquel proceso, una amistad en particular cobró un valor extraordinario. La pastora Christina Middleton fungía como supervisora del distrito sur mientras pastoreaba la iglesia Christian Fellowship en Robertsdale, Alabama. Ella y su familia fueron un pilar fundamental para ayudarme a acoplarme con total naturalidad en este nuevo entorno en el que me acababa de meter. Valoré enormemente su transparencia, su amor por Dios y su apertura para cultivar una amistad genuina.

Visitamos la iglesia Christian Fellowship y otras por todo el sur, y conversamos seriamente acerca de la revitalización de la iglesia. Tiempo después, invité a Christina a predicar a nuestro retiro de la iglesia Restoration Church. Vino con toda su familia y la conexión con nuestra gente fue inmediata. Al final, pasó algo tan simple, pero hermoso: ellos se enamoraron de nosotros, y nosotros de ellos.

Cuando me encargaron el [ministerio] de plantación y revitalización de iglesias, sabía que no tenía una posición de autoridad para imponer nada.

No podía obligar a ninguna iglesia a cambiar; los pastores tenían que confiar en mí lo suficiente como para
dejarme entrar en su área. Y Christina lo hizo. Ella vio elementos en la esencia y cultura de Restoration que quería implementar en Christian Fellowship, y nos abrió la puerta para acompañarlos en esa renovación. Fue ahí cuando empecé a entender que lo que Dios estaba haciendo en el sur de Alabama se iba a construir paso a paso, a través de las relaciones.

Por extraño que parezca, eso era exactamente lo que Dios estaba haciendo conmigo.

Después vino la Asamblea Internacional de 2026 en Orlando. Fue un momento inolvidable: la Iglesia de Dios de la Profecía reconoció oficialmente a la Banda Poarch de los Indios Creek dentro de su obra misionera global, y me tocó el gran honor de llevar su bandera en el desfile de las naciones. Varios de nuestros líderes de Restoration viajaron con nosotros, y la verdad es que ninguno se imaginaba cómo Dios iba a usar ese viaje para abrirnos los
ojos. Quedamos maravillados al ver la verdadera magnitud de este movimiento. Vimos a gente de todo el mundo y de todas las edades adorando juntas en un mismo lugar. Fuimos testigos de cómo se compartió la plataforma con otros movimientos, lo que nos permitió conocer de primera mano el corazón de la IDP mucho más allá del sur de
Alabama y de las fronteras de Estados Unidos.

Aparte de eso, otras experiencias como el desarrollo de liderazgo en Camp Boothe me ayudaron a conocer el movimiento todavía más a fondo. Me sumergí a estudiar sus sermones, literatura, historia, visión, gobierno y creencias. Cuanto más aprendía, más me sorprendía: era muy familiar.

La iglesia Restoration Church cree en el liderazgo dirigido por el Espíritu, en formar y enviar líderes, en la plantación de iglesias, en alcanzar a las nuevas generaciones, en las misiones, la santidad, la reconciliación y en usar todos los medios disponibles para anunciar el evangelio. Una y otra vez, descubrí esos mismos valores dentro de la IDP. Me apasionó la historia de sus orígenes. Valoré la transparencia respecto a sus altibajos, aprecié su sistema de gobierno y conecté con su cultura. Fue ahí cuando vi con total claridad que lo que Dios había estado edificando en Restoration era exactamente lo mismo que esta familia global creía que Dios los había llamado a ser.

Nadie nos había presionado. Nadie nos había exigido entregar nuestra iglesia. Sencillamente se nos dio espacio para servir, observar, entablar relaciones y discernir.

En algún punto de ese proceso, sucedió algo casi sin darme cuenta.

Dejé de referirme a la IDP como “ellos”.

Ahora era “nosotros”.

Para ese momento, no es que estuviéramos intentando transformarnos en algo diferente; más bien, estábamos descubriendo a una familia que compartía el mismo ADN que Dios ya había puesto en nosotros.

Hay algo hermoso en la forma en que Dios fue tejiendo esta historia: nuestra relación con la IDP empezó porque ellos confiaron en nosotros y nos entregaron uno de sus templos. Y ahora, la Iglesia Restoration estaba frente a una decisión totalmente crucial con respecto al nuestro.

Por algún tiempo, el obispo Ramsey había expresado que el edificio de Restoration podría convertirse en un centro regional para el ministerio en el sur de Alabama, y había compartido abiertamente su deseo de ver a la iglesia formar parte de la IDP. Sin embargo, nunca forzó esa decisión. Luego, se nos presentó la oportunidad para que Restoration comprara las instalaciones que habíamos estado arrendando. Teníamos un plazo muy corto para
tomar la decisión y necesitábamos recursos adicionales para completar el proceso.

Ahora la conversación ya no era simplemente acerca de un edificio. Habían pasado meses de cultivar una relación. Habíamos trabajado, adorado, viajado y soñado juntos. La IDP había confiado en mí entregándome sus iglesias mucho antes de que Restoration llevara su nombre. Ahora nos tocaba a nosotros. Restoration tenía que decidir si confiaba en esta familia lo suficiente como para unir nuestro futuro al de ellos.

Lo hicimos.

El liderazgo de la IDP dio un paso adelante e invirtió en el futuro de Restoration, tal como nosotros habíamos invertido en el futuro de Poarch y el sur de Alabama. Las instalaciones no crearon la relación; simplemente revelaron la magnitud de nuestra relación y la providencia de Dios. Lo que comenzó con la llave de una iglesia en crisis en Poarch, cerraba ahora un círculo perfecto.

El 30 de agosto de 2026, la iglesia Restoration Church pasó a formar parte oficialmente de la Iglesia de Dios de la Profecía. Mientras estaba allí de pie ese día, la emoción más intensa que me inundó fue el alivio. Por años, había anhelado de corazón tener una cobertura espiritual, pero me había prometido firmemente que jamás la forzaría ni la inventaría solo por el anhelo de tener una. Necesitaba que fuera Dios quien nos guiara a las personas correctas, a la familia adecuada y en su tiempo perfecto. Ese día lo que hubo fue paz, gozo y, sobre todo, un profundo sentido de pertenencia.

Me llenó de orgullo ver a la Iglesia Restoration dar ese paso y reconocer que Dios nos estaba llamando a ser parte de algo muchísimo más grande que nosotros mismos. También sentí un orgullo inmenso por el sur de Alabama, un distrito que había pasado por pruebas verdaderamente difíciles, pero donde ya empezábamos a ver señales de una vida completamente renovada. Y, sobre todo, estaba profundamente agradecido por cada uno de los líderes que Dios puso en nuestro camino.

[Todo comenzó con] el hermano Don Stanton haciendo una simple llamada telefónica. Él llevaba una carga profunda en su corazón por la comunidad Poarch, sin imaginarse jamás a dónde lo llevaría ese primer paso. También, el obispo estatal de Alabama, Richard Ramsey, estuvo dispuesto a sentarse a desayunar con un pastor independiente para buscar oportunidades en lugar de diferencias, y estuvo dispuesto a confiar antes de que
existiera cualquier afiliación oficial. Y la pastora Christina Middleton, junto a los pastores del sur de Alabama, se esforzaron para que las relaciones se convirtieran en verdaderas amistades y que las responsabilidades se transformaran en una misión compartida.

Así fue como la historia cerró su círculo perfectode la manera [más hermosa]. El obispo Ramsey yase preparaba para terminar su tiempo al frente de Alabama y el obispo Tim Douglas se alistaba para asumir el liderazgo en la nueva temporada. En uno de sus últimos actos oficiales, el obispo Ramsey estuvo en Bay Minette para recibir formalmente a la Iglesia Restoration dentro de la Iglesia de Dios de la Profecía. El hombre que tiempo atrás había viajado desde Huntsville hasta Bay Minette solo para desayunar con un pastor independiente, estaba ahora en el templo de ese mismo pastor, dándonos la bienvenida a la familia. Y a su lado estaba nuestro nuevo obispo, listos todos para caminar hacia el futuro que ahora construiremos juntos.

Para mí, fue como el cierre de una etapa y el inicio de otra.

Me di cuenta de que unirnos a la IDP no significaba que la Iglesia Restoration tuviera que renunciar a la identidad que Dios nos había dado. Al contrario, fue descubrir que podíamos tener cobertura sin perder nuestro llamado, una familia sin perder nuestra esencia y una conexión fuerte sin negociar la misión. No estábamos perdiendo a Restoration; simplemente estábamos sumando lo que Dios había puesto en nuestras manos a algo muchísimo
más grande que nosotros mismos.

Mirando hacia tras, creo que la enseñanza más grande de todo este proceso es que nadie vino a reclutarnos a este movimiento; ellos establecieron una relación real con nosotros. Don dio el primer paso y Cedo abrió el camino. Ramsey se sentó a compartir un desayuno conmigo. Poarch nos unió a una misión común. Christina y el distrito sur nos cobijaron como a una familia a la cual amar. La Asamblea Internacional nos abrió los ojos para ver el alcance mundial del que ahora somos parte. Y la Iglesia de Dios de la Profecía nos dio toda la libertad para descubrir hacia dónde nos estaba llevando Dios.

La relación se estableció primero que la afiliación. La confianza llegó antes que el compromiso. La misión vino antes que la membresía. En algún punto del camino, “ellos” se convirtieron en “nosotros”.

Hoy, la pequeña iglesia de Poarch, que alguna vez estuvo a punto de ser vendida, está siendo relanzada bajo un liderazgo autóctono emergente. Restoration está ayudando a fortalecer y revitalizar iglesias en todo el sur de Alabama, y la iglesia independiente que en un momento indagó quién era la Iglesia de Dios de la Profecía ahora es, con orgullo, parte de su familia global.

Tal vez eso es lo que hace que esta historia sea tan significativa para mí. Dios usó una iglesia en crisis —en la misma tribu donde crecí— que estuvo a punto de cerrar, como la puerta para conectar a personas que aún no sabían que se necesitaban unas a otras.

La IDP tenía algo que Restoration necesitaba. Y Restoration tenía algo que la IDP necesitaba. Poarch nos necesitaba a ambos, y el reino era más grande que todos nosotros.

No llegamos aquí a través de una estrategia de reclutamiento, sino a través de la oración, una misión compartida, un RIESGO MUTUO, una amistad genuina y la providencia de Dios.

Cuando llegó el 30 de agosto, ya no nos preguntábamos si Restoration debía ser parte de la Iglesia de Dios de la Profecía. Dios mismo se había encargado de responder a eso a lo largo del camino.

Encontramos nuestro hogar.

Y ahora, tomados de la mano, miramos hacia la cosecha como una sola iglesia.

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