¡Que brille la Navidad!

Los desafíos de los pasados dos años han sido significativos para la mayoría de las familias. El impacto y la interrupción de la pandemia global han traído un sentido de incertidumbre, pérdida e inestabilidad a nuestras vidas. Los días festivos pueden añadir más estrés a nuestros hogares, ya que muchas familias no están seguras de cómo celebrar en medio de tanta crisis y devastación. Pero como familias cristianas, debemos responder a esta temporada y hacer que todavía brille. ¿Cómo lo haremos?

Lo podemos lograr manteniendo nuestro enfoque en el verdadero significado de la temporada: ¡la celebración del nacimiento de Jesús! La Navidad sin Cristo es como el dinero falso, que no tiene valor. Si el Salvador no está presente, esta temporada será una sin esperanza.

La Navidad es el cumpleaños de Cristo; así que, tratémoslo como el Invitado de honor. Pregúntele a cualquier niño que esté a punto de cumplir años, y le dirá que su cumpleaños es un día especial y un día diferente a los demás días del año. La Navidad es un día santo porque marca el nacimiento más grande que este mundo jamás conocerá. [Por eso], necesitamos sacar tiempo para reflexionar sobre este día santo y darle gracias a Dios por todo lo que representa su significado. Si no estamos conscientes del propósito de Dios para este día especial, la Navidad deja de ser un día santo y se convierte en un simple día festivo. El verdadero significado todavía se encuentra en la declaración del ángel, “…os doy nuevas de gran gozo, …os ha nacido hoy, …un Salvador, que es Cristo el Señor”. El mensaje de los ángeles sigue siendo tan real hoy como lo fue en aquella primera Navidad.

  • El Señor ha venido y debemos recibirlo como nuestro Rey.
  • ¡El gozo de la temporada está en el nacimiento del Salvador!
  • La Navidad brillará cuando corones a Jesús como Rey de tu vida.

De manera que, nuestro desafío como padres y líderes del ministerio de niños es dirigir a los niños a descubrir no sólo un bebé en un pesebre, ¡sino al Señor viviente de la Navidad! [Esto es importante] para que cada uno lo conozca como Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Príncipe de paz, Salvador y Emanuel, ¡Dios con nosotros!

Para enfatizar la Navidad, lea con los niños el recuento del nacimiento de Jesús que se encuentra en la Biblia. Haga una Nacimiento para el ministerio u hogar. Busque un libro apropiado a la edad de los niños sobre la historia de la Navidad y léalo con ellos. Luego, discuta la vida de Jesús, cómo Él ama a la gente y las cosas que hace por ellos. Enséñeles a imitar a Jesús haciendo obras por los demás. A continuación, compartimos algunas escrituras y ejemplos que pueden servirle de inspiración.

Enséñeles a dar

“Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: ‘Hay más dicha en dar que en recibir’”. (Hechos 20:35, NVI)

Invite a sus niños a escoger uno de sus propios juguetes (que esté en buenas condiciones) para regalárselo a un niño que no tiene ninguno. O, pídales que escojan una pieza de ropa —como un abrigo o zapatos— para donar a un refugio local que ayuda a familias con hijos.

Pídale a los niños que donen los ingredientes para preparar una cena de Navidad, así como regalos para los niños y piezas de ropa para una familia en necesidad.

Reúna a los miembros de su familia o los niños de su iglesia para llevar una serenata navideña a los ancianos de su comunidad que viven en un asilo. Esta actividad puede hacerse al aire libre, esto les permitirá mantener el distanciamiento social. [Esta actividad] le puede alegrar el día a los más vulnerables de nuestra comunidad, especialmente a aquellos que han permanecido en aislamiento debido a su salud y seguridad.

Enséñeles a compartir

“Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen”. (1 Timoteo 6:18, NVI)

Hable con los niños sobre las cosas que tienen para compartir con otros. Enséñeles que no sólo pueden compartir cosas, sino también sus talentos y tiempo. Permítales que le ayuden a preparar paquetes con dulces u obsequios sencillos para compartir con un vecino, maestro o entrenador. Invítelos a usar sus dones de creatividad para grabar un saludo, una canción, o un devocional para enviárselo a alguien que viva solo. O, pídales que piensen en algún miembro de la familia o amigo cercano que disfrutaría una visita de parte de ellos. Ayúdelos a pensar en cosas que pudieran hacer con esa persona especial —como jugar un juego de mesa o leer juntos.

Enséñeles a cuidar de otros

“Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su morada santa. Dios da un hogar a los desamparados y libertad a los cautivos; los rebeldes habitarán en el desierto”. (Salmo 68:5, 6, NVI)

Planifique una visita a un hospital de niños. Con su ayuda, instruya a los niños a preparar un programa corto que los pequeños pacientes puedan disfrutar y [también] un regalo especial para compartir con cada uno. O, pídales que colecten ropa, artículos escolares o juguetes para compartir con los niños en un orfanatorio o refugio para desamparados.

Enséñeles a servir

“Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás; así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”. (Mateo 20:25-28, NVI)

Sirva de voluntario para llevar los niños a un refugio para desamparados para que ayuden a servir una comida. Seleccione un menú y delegue a los niños y sus familias la responsabilidad de la preparación. Con tiempo adelantado, los niños pueden preparar la decoración para la mesa. Y también pueden preparar paquetes con botanas y artículos de aseo personal. ¿Hay alguien en su congregación o comunidad que no puede limpiar su patio, limpiar la casa o lavar su carro? Bajo la supervisión de un adulto, asigne estas tareas a los niños de su ministerio.

Cuando le enseñamos a nuestros niños a imitar a Jesús, mantenemos vivo el verdadero significado de la Navidad para esta generación y la siguiente, ¡y haremos que la Navidad brille aún en los tiempos más oscuros!