Un día, el cielo será el lugar de reunión más diverso jamás visto. Juan lo contempló y nos dio un pequeño
destello, diciendo que una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie ante el trono, estaban adorando al que estaba sentado en él. La voluntad del Padre es que todos sean salvos, que nadie falte en esa multitud. Su misión es que nos unamos a Él para reconciliar al mundo con Cristo, para que Su plan sobre la creación se cumpla y todos puedan estar presentes en esa gran multitud.
La pregunta para la familia global de la Iglesia de Dios de la Profecía es esta: ¿qué papel vamos a desempeñar en la misión de Dios para que Su voluntad se cumpla a través de nosotros?
Me siento honrado de servir a la Iglesia de Dios de la Profecía como el nuevo director del Ministerio de Misiones Mundiales. Asumo este cargo con profunda gratitud hacia las muchas generaciones de misioneros, líderes nacionales, pastores y congregaciones que han llevado el evangelio hasta los confines de la tierra, pagando, muchas veces, un precio muy alto. Mi firme compromiso es unir los esfuerzos de nuestras iglesias, pastores y miembros, mano a mano, para que la misión de Dios se lleve a cabo a través de Su cuerpo. Le invito a que se una a la misión del Padre para continuar con la obra que Jesús comenzó y a caminar hacia donde nos está dirigiendo el Espíritu de Dios.
El estado de la iglesia
La Iglesia de Dios de la Profecía es una familia global que cuenta con más de 14,000 iglesias organizadas
y misiones, y más de 16,000 ministros con credenciales que ejercen su labor activamente en 139 naciones alrededor del mundo. Desde Ushuaia (Argentina), la ciudad más austral del planeta, hasta las montañas más remotas del Himalaya en Nepal; desde los campos de refugiados en Sudán del Sur hasta las profundidades del Amazonas en Sudamérica, la Iglesia de Dios de la Profecía está presente, predicando y sirviendo.
¡También creo con toda certeza que Dios aún no ha terminado! A lo largo y ancho de nuestra familia global, se están abriendo puertas en lugares donde la iglesia nunca antes había tenido voz. Nuevas congregaciones están naciendo y nuevos líderes están levantándose. En algunos rincones de Nepal, nuestras iglesias son el único faro de fe cristiana a kilómetros a la redonda. [Por otra parte], en aquellas naciones golpeadas por la guerra y los conflictos
civiles, hemos visto cómo Dios mantiene vivo el fuego del avivamiento y cuida a Sus iglesias en tiempos de crisis. La cosecha está madura, pero la misma pregunta que retó a Isaías nos reta a nosotros hoy: “¿y quién irá?”
Nuestra visión: Oración, presencia y generosidad
Creemos que cada creyente y cada congregación ha recibido una invitación a participar en la misión de Dios. Jesús nos llamó para que seamos testigos Suyos “hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8). La misión le fue entregada a toda la iglesia, no solo a la oficina de misiones mundiales. Nuestro objetivo es que el pueblo de Dios se comprometa de manera activa en la misión de reconciliar al mundo y trabajar [mano a mano] con los siguientes tres pilares fundamentales: oración, presencia y generosidad.
A través de la oración, intercedemos por las iglesias, líderes, familias, misioneros y comunidades de fe en todo el mundo. La oración no es un paso a la misión; es la misión misma. Cuando una congregación en las Bahamas intercede por otra en Bielorrusia, Brasil o Bermudas, algo sucede en el mundo espiritual que ninguna estrategia humana podría jamás lograr. Estamos comprometidos en ser guiados por el Espíritu. Toda iniciativa debe ir precedida por la oración, y cada necesidad debe ser presentada ante el Señor. Toda bendición que Él envía debe ser devuelta en adoración y acción de gracias. Familia de la Iglesia de Dios de la Profecía, ¿se unirán a nosotros en la misión de Dios a través de la oración?
A través de la presencia, desarrollamos lazos interculturales, servimos mano a mano con nuestros hermanos y hermanas en la fe y nos ponemos a disposición para ir a donde el Señor nos llame. La obra misionera de Dios no se mueve en una sola dirección; el Señor está despertando a hombres y mujeres de fe en cada rincón del mundo para que vayan hasta los confines de la tierra. Quizás Dios esté llamando a alguien a cruzar fronteras culturales y geográficas, pero [recuerde] que estar presente no se mide únicamente por los kilómetros recorridos. Cada creyente tiene un papel importantísimo en la misión de alcanzar al mundo, y hay distintas formas en las que usted puede cumplir ese llamado hoy mismo. Puede hacerlo apoyando los servicios de misiones de su iglesia local y compartiendo las maravillas que Dios está haciendo a través del mundo. También puede asistir a las convenciones
y servicios distritales para fortalecer las relaciones dentro de la comunidad. Por último, puede asistir a las asambleas internacionales, donde podrá presenciar de primera mano una pequeña muestra de esa gran multitud que Juan vio.
Además, en consonancia con el mensaje bienal del obispo Coalter en la 103a Asamblea Internacional, el Ministerio de Misiones Mundiales está abriendo camino para establecer oportunidades para apoyar a los misioneros a través de las oficinas internacionales para aquellos que sienten el llamado de ir más allá de sus fronteras geográficas.
Espero el día en que pueda invitarlos para que participen y sean testigos de primera mano de lo que Dios está haciendo en otra parte del mundo. Familia de la Iglesia de Dios de la Profecía, ¿se comprometen con nosotros a formar parte de la misión de Dios mediante su presencia?
A través de la generosidad, proporcionamos los recursos indispensables para el fortalecimiento de los ministerios, la capacitación de líderes, el cuidado de los misioneros, el sostén de las iglesias y la atención a necesidades prácticas. Nuestra mayordomía constituye un acto de adoración. La generosidad no es beneficencia que fluye del fuerte hacia el débil; es el cuerpo de Cristo, unido entre sí, donde cada miembro aporta lo necesario para que
todo el cuerpo pueda cumplir su llamado.
Usted y su congregación pueden unirse a nosotros en esta misión global hoy mismo. A través de Compañeros en la Cosecha, su iglesia puede adoptar a una nación mientras apoya proyectos estratégicos y ayuda a los líderes nacionales. Asimismo, por medio de La Mano que Ayuda, usted de manera individual puede ofrendar para necesidades tales como la construcción de edificios, transporte y ayuda en desastres naturales y otras carencias en toda nuestra red misionera. Y a través del Fondo Ayude a un Niño, tanto las iglesias como los donantes particulares pueden patrocinar directamente a los niños que viven en nuestros orfanatos y hogares infantiles. Familia de
la Iglesia de Dios de la Profecía, ¿se comprometen con nosotros para colaborar en la misión de Dios a través de su generosidad?
El ministerio de la reconciliación
El ministerio de la reconciliación es la esencia misma de la misión de Dios. Desde antes de los tiempos, Dios determinó reconciliar todas las cosas Consigo mismo, una obra que consumó en Cristo por el poder del Espíritu Santo. Pablo escribe que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo Consigo mismo, y que a nosotros nos encargó “la palabra de la reconciliación” (2 Corintios 5:19). En la cruz, Cristo “reconcili[o] consigo todas las cosas…mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:20). Por tanto, lo que el Padre dispuso, fue consumado por Su Hijo, y
hoy el Espíritu lo hace visible en la tierra.
Ahora, nosotros, habiendo sido reconciliados, tenemos el privilegio de unirnos a esta misma obra. Pablo dice que somos embajadores en nombre de Cristo para decirle al mundo perdido “reconciliaos con Dios” (2 Corintios 5:20). Después de todo, un embajador no debe comunicar sus propias ideas, sino que es la voz de Aquel que lo ha enviado.
Esta es nuestra forma de participar hoy en la misión de Dios. Cada oración por los perdidos, cada relación intercultural que se construya y cada ayuda para fortalecer a una nación en crisis es parte de esta gran obra de reconciliación. No estoy diciendo que se unan a un programa; sino que crean que son embajadores del Rey.
La invitación
El impulso misionero de octubre es una oportunidad única que tenemos para realizar este ministerio juntos. Este mes, animamos a todas las iglesias a unirse para orar por las naciones y ofrendar para fortalecer los ministerios nacionales, capacitar a los líderes y cuidar de aquellos que sirven en los lugares más hostiles del planeta. Agradecemos a todas las iglesias que fielmente han ofrendado durante años. Si su iglesia nunca ha participado
en la ofrenda misionera, este es el mejor momento para empezar. La misión de Dios no es un llamado
para unos pocos; sino para todos.
Desconozco las puertas que Dios abrirá en el futuro, pero conozco al Único que abre puertas que nadie puede cerrar. Creo que Dios está preparando a la Iglesia de Dios de la Profecía para un tiempo de impacto misionero mucho mayor que cualquiera en nuestra historia. La gran multitud en el cielo sigue creciendo. Seamos fieles al llamado de reconciliar al mundo con Cristo por medio del poder del Espíritu Santo, hasta que toda persona en los rincones más remotos de la tierra tenga la oportunidad de unirse a ese coro celestial.
Para obtener materiales sobre la oración y la ofrenda para el impulso misionero de octubre, visite la página globalcogop.org.
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