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Durante más de 20 años, Ina y su esposo oraron por un hijo. Después de 25 años de matrimonio, seguían creyendo firmemente que Dios no se había olvidado de sus oraciones.

Un día, mientras leía la historia del nacimiento de Juan el Bautista, Ina sintió que Dios le hablaba directamente al corazón a través de estas palabras: “Serás llena de gran gozo”. Ella sintió la certeza de que Dios le estaba prometiendo un hijo varón. Tres meses después, se dio cuenta de que estaba embarazada. Hoy, esa respuesta a sus oraciones es un niño de cinco años.

Ina nos cuenta que, a pesar de su corta edad, su hijo ama profundamente a Jesús. Les habla a sus amigos de Dios, ora por ellos y le encanta contar historias sobre los milagros de Dios y el poder de la oración. Su familia vive en Novovorontsovka, en la región ucraniana de Jersón, un lugar profundamente golpeado por la guerra y el colapso del embalse de Kajovka. Hoy en día, solo tienen acceso al agua una vez por semana. Un día, el niño tras ingerir por
accidente un poco de agua contaminada, se asustó y corrió hacia ella para pedirle que orara por él para no morir. Juntos se pusieron a orar y depositaron su confianza en Dios.

Ina relata que ese momento le reveló algo hermoso sobre la fe de su hijo. En medio de circunstancias que aterrorizarían a cualquier niño, él sabe a quién acudir. Cuando comienzan los bombardeos y sienten que sus vidas corren peligro, simplemente ora y confía en el Señor.

El testimonio de Ina es un hermoso recordatorio de que la fidelidad de Dios no conoce límites de tiempo, circunstancias ni de zonas de conflicto. Aquel niño por el que oró durante más de veinte años ahora está aprendiendo a interceder por los demás, convirtiendo su propia fe en un testimonio.

Haga clic en el enlace arriba para ver el testimonio de Ina y escuchar cómo Dios ha sido fiel con su familia.

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