Convención nacional de Costa Rica 2026 : Misión integral
Misión integral fue el tema de la octogésima cuarta convención nacional, celebrada recientemente en Costa Rica. Como familia de la fe honramos a Dios por Sus bondades y constante cuidado en favor de la iglesia en Costa Rica. Durante el discurso de apertura, el obispo nacional, José Romero, afirmó: “Lo que está sano tiene que crecer de manera natural”. Con esta expresión reforzó el llamado a servir con devoción, pero también a nutrir el crecimiento de la iglesia mediante un liderazgo comprometido, con Cristo en el centro.
Asimismo, el obispo Benjamín Feliz señaló durante su primera participación que la iglesia deber ser inclusiva en la ejecución de la misión, una realidad que puede apreciarse con mayor claridad en el relato de Pentecostés: personas de todas las naciones estaban reunidas siendo testigos del derramamiento del Espíritu de Dios. Esto evidencia que hablar de misión integral en nuestros tiempos no responde a una interpretación reciente de la Palabra, sino a la recuperación de los valores del Reino que han estado presentes desde el inicio de la labor de la iglesia.
Con este pensamiento, durante la sesión de la tarde del primer día de la convención, el pastor Harold Segura, panelista invitado, explicó con claridad cómo la misión integral estuvo encarnada en el ministerio de Jesús. En primer lugar, señaló que la iglesia no debe priorizar la estrategia sobre la compasión. Jesús se centró en las personas: en ayudarlas, en enseñarles y en aliviar su sufrimiento. No vino con planes complejos para obtener el poder político de Su tiempo, sino a traer salvación al mundo. Asimismo, no se interesó en condenar a los pecadores; por el contrario, desplazó el énfasis de una moral del castigo hacia una moral del cuidado, otorgando mayor relevancia al sufrimiento humano que a la condena del pecado.
Durante la sesión de la noche, el obispo Daniel Felipe, director de Finanzas y Administración ministró la Palabra, usando el pasaje de Juan 51:1- 18, que relata el milagro ocurrido en el estanque de Betesda. A través de este texto, compartió tres verdades fundamentales sobre la misión de Dios, invitando a la iglesia a examinar su comprensión y práctica de la misión.
En primer lugar, enfatizó que la misión de Dios no cabe dentro de nuestros moldes religiosos, Betesda era considerado un lugar impuro; sin embargo, Jesús decidió ir allí, y lo hizo en un sábado, rompiendo límites establecidos.
Asimismo, señaló que en ocasiones la iglesia otorga mayor importancia al protocolo que a la misión. El obispo Felipe nos recordó que el amor de Dios rompe con el protocolo cuando este se convierte en un obstáculo para la gracia y la restauración.
Por último, destacó que la misión de Dios nos reta a reconocer nuestra propia misión, afirmando que el ritmo del ministerio no debe moverse únicamente al ritmo de la necesidad humana, sino al de la misión que Dios ha determinado para cada creyente. No es posible cumplir esa misión si no estamos conectados con el Dueño de la misión.
Durante el segundo día de la convención se realizó la feria de emprendedores, un espacio diseñado para impulsar los emprendimientos surgidos del talento y el trabajo de hermanos y hermanas de la iglesia. Esta iniciativa reflejó de manera concreta el enfoque de la misión integral, al reconocer que el cuidado del ser humano abarca todas las áreas de la vida, incluyendo la dimensión financiera.
Durante la sesión de la noche, el mensaje fue compartido por el obispo Benjamín Feliz, quien, a través de un sermón inspirador, recordó que, aun cuando diversas figuras políticas busquen acercarse a la iglesia, esta no se debe a los políticos ni a los partidos, ni existe para alcanzar fama o grandeza. El propósito de la iglesia es ser fiel a la misión que Dios le ha encomendado.
Asimismo, enfatizó que, en el contexto actual, la iglesia no debe ser conocida únicamente por aquello que condena, sino por lo que hace: por su testimonio, servicio y compromiso con las necesidades de las personas.
El último día de la convención inició con un bautismo colectivo, en el cual unas 85 personas descendieron a las aguas bautismales. Este momento marcó un paso significativo en el avance de la obra de Dios, al integrarse nuevos miembros a la Iglesia de Dios de la Profecía.
Finalmente, el cierre reflexivo estuvo a cargo del obispo José Romero, quien expresó que la santidad no es un esfuerzo unilateral, sino que proviene de Dios. Asimismo, señaló que la misión exige obediencia y compromiso; de manera individual, no siempre es posible arder con suficiente fuerza, pero unidos somos fuertes. En un contexto marcado por el cansancio frente a discursos vacíos y cargados de ortodoxia, recordó que lo que conmueve el corazón de las personas no son solo las palabras, sino las acciones. Concluyó afirmando: “El fuego más poderoso no hace ruido; arde en silencio, pero lo ilumina todo”.
Centro educativo cristiano Verón (CECRIVE): Una iglesia relevante responde a las necesidades para impactar su comunidad
Una iglesia relevante responde a las necesidades reales para impactar en su comunidad.
Cuando la Iglesia vive fiel a su misión, trasciende los muros del templo y se convierte en una respuesta concreta a las necesidades de su comunidad. No solo proclama esperanza, sino que la construye mediante acciones que transforman realidades.
A inicios del año 2000, la comunidad de Verón, en la provincia La Altagracia, carecía de suficientes espacios educativos para la población infantil. Como resultado, muchos niños y niñas quedaban fuera del sistema escolar. Ante esta realidad, surgió en el seno de la iglesia la convicción de que era posible y necesario responder. Aquella visión, compartida con liderazgo pastoral y asumida con fe, dio paso en el año 2003 a la creación del Centro Educativo Cristiano Verón (CECRIVE).
El colegio nació como un proyecto de bien social sin fines de lucro, iniciando con un aula para el nivel inicial y acogiendo a niños y niñas de entre 4 y 5 años de edad. No surgió de la abundancia de recursos, sino de una firme convicción: ofrecer una formación integral donde el aprendizaje académico caminara junto a los valores humanos y el fundamento bíblico.
Desde entonces, CECRIVE se ha convertido en mucho más que una institución educativa. Ha sido un apoyo para las familias y una expresión tangible de una Iglesia comprometida con su entorno. A más de dos décadas de su fundación, aunque el proyecto no representa una iniciativa económicamente rentable, su impacto social y humano sigue siendo evidente en las generaciones formadas.
Este testimonio nos recuerda que una Iglesia relevante es aquella que escucha, actúa y sirve. Allí donde hay una necesidad, también existe una oportunidad para que la fe se haga viva y transforme la comunidad.
En la actualidad, el centro educativo alberga 505 alumnos, lo que evidencia su desarrollo sostenido y la confianza depositada por la comunidad en su proyecto educativo. Esta labor formativa trasciende las aulas, ya que el centro sirve y acompaña de manera directa a más de 450 familias, contribuyendo no solo a la educación académica de los estudiantes, sino también a su formación integral en valores, fortaleciendo así el tejido social y el compromiso comunitario.
Este crecimiento sostenido a lo largo de los años reafirma la visión y el compromiso de la organización con la educación integral de la comunidad. De haber iniciado con una sola aula del nivel inicial, hoy el centro cuenta con el nivel inicial y primario completos, así como con el primer ciclo del nivel secundario y un grado del segundo ciclo, evidenciando un avance significativo y ordenado. En coherencia con esta trayectoria, la proyección institucional se orienta a completar la oferta de la educación secundaria, con el propósito de que los adolescentes puedan permanecer en el centro y culminar allí su formación, sin la necesidad de trasladarse a otras instituciones, fortaleciendo así la continuidad educativa y el sentido de pertenencia comunitaria. Además, pretendemos convertirnos en un centro semiprivado, como una estrategia que nos permitirá continuar fortaleciendo la calidad educativa y ampliando los servicios que ofrecemos, sin perder de vista nuestra misión social. Este paso responde al compromiso de sostener un modelo educativo inclusivo, que garantice el acceso y la permanencia de los hijos de familias trabajadoras de escasos recursos, asegurando que el crecimiento institucional vaya siempre de la mano con la equidad, la solidaridad y el servicio a la comunidad.
En definitiva, el centro continúa avanzando con una visión Cristo céntrica clara en crecimiento responsable, comprometido con la excelencia educativa y la inclusión, procurando ampliar su oferta y mejorar sus servicios sin dejar de servir a las familias trabajadoras que han sido y seguirán siendo el corazón de su misión.