Pocos momentos durante la Asamblea Internacional capturan tanto el entusiasmo de nuestra familia de la iglesia global como el desfile de las naciones. Al momento en que comenzó la música de apertura y las banderas comenzaron a entrar al auditorio, la atmósfera cambió por completo. Este año, dicha expectativa resultó sumamente oportuna, pues el lema de la Asamblea “Testifiquemos” se prestó para la ocasión. Antes de que entrara la primera nación, se les recordó a los delegados el propósito de nuestra Asamblea: “reunirnos como un solo cuerpo proveniente de diversas naciones, tribus, lenguas y pueblos” para testificar de la fidelidad del Señor y
de Sus obras en el mundo.
Se le recordó a la Iglesia de Dios de la Profecía que al presente tenemos congregaciones en cada continente habitado e iglesias en 139 naciones alrededor del mundo. Luego, se presentaron testimonios de nuevas salvaciones, bautismos, misiones, iglesias y del ministerio continuo de nuestros orfanatos, los cuales atienden a niños en 11 naciones. Acto seguido, se proclamó que “la Iglesia de Dios de la Profecía es una familia global. Una
sola iglesia, una misión, un mensaje para reconciliar al mundo con Cristo por el poder del Espíritu Santo”, lo cual dio paso a la bienvenida a las naciones, al ritmo del coro “Subamos”, dando inicio a una gran celebración que llenó el auditorio.
Una a una, las naciones entraron, mostrando la hermosa diversidad que hay dentro de nuestra familia global. Los líderes portaron con orgullo sus banderas, algunos vestidos con hermosos trajes tradicionales, portando sobre sus hombros estolas azules con los nombres de sus naciones. Un espíritu de gozo y dignidad acompañaba la recepción de cada nación. No obstante, en el marco de este festejo que englobaba a 139 naciones, aguardaba el momento más anticipado de la festividad: la proclamación de las cuatro nuevas naciones que se incorporaban a nuestra organización global.
Madagascar: Respondiendo al llamado
La primera nación que se recibió durante el desfile fue Madagascar, una nación insular localizada frente a la costa suroriental de África. Este ministerio naciente sirve como un poderoso testimonio del llamado que el pastor Iseolorunkanmi Matthews albergó en su corazón por varios años. Tras la asignación de fondos en marzo de 2024 para comenzar la plantación de la iglesia misión, el pastor Matthews y su familia procedieron, con fe y gran entusiasmo, a coordinar los preparativos requeridos para consolidar formalmente el trabajo.
Los primeros convertidos [al Señor] fueron recibidos el 29 de septiembre de 2024, y la congregación fue organizada oficialmente al mes siguiente. Dios continuó bendiciendo a la naciente iglesia y, para junio de 2025, un promedio de 80 a 90 personas se congregaba para adorar. Además, durante un poderoso avivamiento, catorce creyentes fueron
bautizados y 55 recibieron la membresía formal de pacto. Habiendo presentado la solicitud de registro
oficial ante las autoridades gubernamentales, celebramos la plantación de la primera congregación de la Iglesia de Dios de la Profecía en Madagascar y esperamos con ansias todo lo que Dios seguirá haciendo allí
Tribu Poarch de la nación Creek: Una nueva comunidad alcanzada
La tribu Poarch de los Indios Creek en Atmore, Alabama, es la segunda obra nueva y representa una extensión única y muy significativa para nuestra familia global. Se organizó formalmente en el edificio remodelado de una iglesia local y es liderada por un ministro ordenado de la propia comunidad Poarch Creek. La nueva congregación nació con el propósito de servir y alcanzar a la población local.
La tribu Poarch de los indios Creek es un pueblo nativo reconocido oficialmente por el gobierno de los Estados Unidos. El Señor ha respaldado con grandes bendiciones el nacimiento de esta plantación de iglesia, y su llegada a nuestro movimiento es un recordatorio de que nuestro llamado trasciende culturas, localidades y naciones. Celebramos la oportunidad de presenciar cómo el mensaje de Jesucristo continúa transformando la vida de nuevas personas y pueblos.
Emiratos Árabes Unidos: El nacimiento de una iglesia desde un grupo de estudio
La historia de la Iglesia de Dios de la Profecía en Dubái comenzó con una pareja joven que decidió obedecer la dirección del Señor hacia una nueva tierra. Hace varios años, Jonah Policarpio —hijo del obispo Policarpio de Filipinas— y su esposa, Wilma, se mudaron a Dubái por motivos de trabajo. Después de participar en diferentes fraternidades cristianas, Jonah discernió que Dios lo estaba llamando y comenzó a ministrar bajo la cobertura
de la Iglesia de Dios de la Profecía.
Lo que nació como un pequeño grupo de estudio bíblico pronto floreció hasta convertirse en una comunidad de fe. Para muchos trabajadores filipinos en el extranjero, este rincón de Dubái se ha transformado en su hogar espiritual y en una verdadera familia que los abraza. Tras iniciar con apenas 20 o 30 personas, la congregación creció y, el 22 de marzo de 2026, se unió oficialmente a nuestra organización. En la actualidad, cuenta con 69 creyentes, miembros de pacto, y una asistencia semanal de unas 95 personas. Celebramos el nacimiento de esta congregación como un faro de esperanza en una región altamente estratégica del mundo.
Vietnam: Una puerta abierta
Quizás una de las historias más notables de estas cuatro nuevas naciones es la forma en que Dios abrió la puerta en Vietnam. En junio de 2005, el obispo Gary Langley recibió un mensaje de una confraternidad pentecostal autóctona expresando el deseo de conocer más sobre la historia, la doctrina y el ministerio de la Iglesia de Dios de la Profecía.
El pasado mes de julio, ese anhelo culminó con la integración oficial de su equipo de liderazgo a nuestra familia global. La obra arrancó con 20 miembros de pacto, entre ellos 17 pastores que lideran congregaciones locales en los alrededores de Hanói. Juntos, estos pastores guían a cientos de creyentes, abriendo puertas para la evangelización continua, el discipulado y la formación de nuevos líderes. A medida que va cobrando vida esta nueva obra, damos la más alegre bienvenida a Vietnam a nuestra confraternidad, mirando hacia el futuro con una fe expectante en todo lo que Dios tiene preparado. Estas cuatro nuevas naciones son mucho más que simples nombres en una lista; representan rostros, pastores, congregaciones y comunidades enteras donde Dios está abriendo caminos para el evangelio. Sus testimonios nos recuerdan de manera profunda que somos una verdadera familia global, y que esta gran historia aún se sigue
escribiendo.
Si queremos ver que el evangelio continúe siendo predicado y que la Iglesia de Dios de la Profecía alcance a más naciones, el respaldo de la iglesia local es fundamental a través de la oración, el aliento y el apoyo financiero. Mediante el Ministerio de Compañeros en la Cosecha, las iglesias tienen la oportunidad de establecer relaciones profundas con comunidades de fe y liderazgos globales, impulsando el desarrollo de nuevas obras y el crecimiento de los ministerios actuales. Su iglesia puede ser parte de esta gran obra mundial, bien sea uniendo esfuerzos
con estas cuatro nuevas naciones o con alguna de las muchas que ya servimos activamente.
Del mismo modo en que testificamos sobre la fidelidad divina durante el desfile de las naciones, Dios nos ayude a que nuestra participación en Su gran misión sea la máxima proclamación de nuestra fe. La próxima vez que vea una bandera en el desfile de las naciones, recuerde que detrás de cada estandarte hay pueblos, congregaciones en desarrollo e historias de gran impacto. Le pido que reflexione por un momento sobre cómo el Señor podría usar a su iglesia para formar parte de la historia de estas nuevas naciones.