Guía de oración y ayuno

El ayuno era una expectativa que Cristo tenía de Sus discípulos. En Mateo 6:16, Él dijo, “Cuando ayunen” no “Si ayunan”. Él dio ejemplo de que el ayuno formaba una parte efectiva y necesaria en Su vida de oración con el Padre.

Aunque muchos cristianos practican el ayuno por razones físicas y de dieta, hay beneficios reservados para aquellos que participan de él como una disciplina espiritual. Suele suceder con mucha frecuencia que haya cristianos que consideren el ayuno como una fuerza de determinación, sacrificio o para vencer su propia voluntad. Sin embargo, el ayuno es fundamentalmente despojarse de sí mismo para ser lleno de Dios, lo cual se logra, no por nuestras propias fuerzas, sino por la obra de Dios en nosotros (Filipenses 2:12, 13) a través de las fuerzas que Él nos da (1 Pedro 4:11).

El ayuno sirve como un complemento a las oraciones que hacemos. Tiene muchas maneras de añadir otra dimensión de intensidad y anhelo sincero en nuestras oraciones normales y rutinarias. También nos mueve más allá de una simple herramienta para buscar aquellas cosas que deseamos para movernos hacia algo más grande que la provisión, protección o guianza —es [querer] a Dios mismo.

Al despojarnos por medio del ayuno, Dios promete “que [al abrir] nuestra boca, Él [la llenará]”. Por medio del ayuno, Dios promete recompensarnos cuando alineamos nuestros corazones a Sus propósitos y deseos, así como “Él apaga la sed del sediento y sacia con lo mejor al hambriento” (Salmo 107:9).

Directrices de oración

  • Dele gracias al Padre cuando ayune y busque con sinceridad Sus propósitos; Él escucha sus oraciones y responde (Esdras 8:23).
  • Pídale al Padre que le revele Sus propósitos. Mencione las áreas específicas donde usted necesite de Su guianza (Jueces 20:26).
  • Compártale al Padre las situaciones en las que usted o sus seres queridos necesitan liberación o protección (2 Crónicas 20:3, 4; Esdras 8:21-23).
  • Pídale al Padre que le revele aquellas áreas en su vida que no son agradables para Él. “Derrame” su corazón ante Él y arrepiéntase (1 Samuel 7:6; Jonás 3:5-8).
  • Ríndase completamente a la voluntad del Padre y pídale ser usado para Su gloria (Mateo 4:1-11).
  • Dedique tiempo a la adoración, exprésele al Padre su amor y devoción a Él (Lucas 2:37; Salmo 107:9).
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