Somos una iglesia sumamente bendecida porque podemos unirnos a hombres y mujeres que Dios ha llamado a liderar Su obra alrededor del mundo. Con su dádiva a Misiones, podemos proporcionar apoyo financiero a nuestros líderes nacionales con nombramiento. Este apoyo sostiene tanto sus esfuerzos ministeriales como su diario vivir. Tal provisión incluye una cantidad asignada al ministerio para ayudarles a difundir el evangelio dentro de sus naciones, y también una cantidad asignada para uso personal y así se sustentan a sí mismos y a sus familias, mientras sirven fielmente.
La dádiva a Misiones es posible a través de Compañeros en la Cosecha, una rama ministerial del Ministerio de Misiones Mundiales. Aunque esta estructura es un medio organizado y fiable para las iglesias dar, su propósito va más allá de las logísticas del apoyo financiero. Al corazón de Compañeros de la Cosecha se encuentra el deseo de conectar a nuestras iglesias locales con nuestros hermanos de nuestra iglesia internacional.
Nuestro deseo es que Compañeros en la Cosecha nunca sea visto como un simple compromiso financiero. Al contrario, es la invitación para que la iglesia local comparta en una relación con nuestra familia mundial. Nuestros líderes internacionales anhelan profundamente esta misma conexión —una marcada por la oración mutua, palabras de ánimo y la preocupación genuina del uno por el otro. Es un recordatorio de que nos pertenecemos unos a otros —que las victorias y cargas de nuestros hermanos y hermanas en el mundo son también las nuestras. Es por medio de la oración, la comunicación, y la dádiva fiel que nos acercamos a una concientización más profunda de cómo Dios está obrando mucho más allá del lugar donde nos encontramos.
La Escritura afirma esta hermosa verdad en 1 Corintios 12:12-27, cuando Pablo nos recuerda que el cuerpo de Cristo, aunque tiene muchas partes, es uno solo. Cada parte es distinta, pero también necesaria. “Todos fuimos bautizados por un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo” (v. 13, NVI). Este Espíritu compartido nos une en lazos que sobrepasan culturas, idiomas y fronteras.
El pasaje continúa asegurándonos que nada de esto sucede por casualidad. “Dios ha puesto cada parte justo donde él quiere” (v. 18, NVI). Nuestros líderes nacionales no sirven por casualidad; ellos han sido puestos [donde están] por [dirección] divina. Dios les ha confiado la responsabilidad de pastorear comunidades, predicar el evangelio y dar esperanza a personas que muchos de nosotros jamás tendremos la oportunidad de conocer personalmente. La fidelidad y el testimonio de ellos es una representación de los pies y las manos de Cristo en lugares donde quizás nosotros nunca podremos llegar.
Es por medio de la dádiva a Misiones que tenemos el privilegio de unirnos a nuestros obispos nacionales para apoyarlos en su continua misión de reconciliar al mundo con Cristo por medio del poder del Espíritu Santo. Nuestras oraciones fortalecen sus espíritus. Nuestra generosidad alivia sus cargas de una manera práctica. Juntos compartimos en la obra sagrada que Dios está haciendo en las naciones, confiados de que como un solo cuerpo, cada acto de fidelidad importa, sea grande o pequeño.
Si desea más información sobre el Ministerio de Compañeros en la Cosecha, comuníquese conmigo a sroberts@cogop.org o llamando al 423-559-5207. Para mí será un placer conectar a su iglesia local con nuestra familia de la iglesia internacional.