21 Días de oración: Semana 3 – Oportunidades abiertas,
Avanzando la misión

Enfoque

Oremos para que se haya oportunidades para que el evangelio se propague con poder.

“Señor, abre oportunidades para que Tu Palabra sea proclamada y aceptada”.

Descripción

Al entrar en esta última semana, nos centramos en la preparación y la respuesta. Oramos para que el Señor cree oportunidades divinas para la evangelización y el alcance compasivo. Pedimos al Espíritu que abra los corazones para recibir el evangelio y que empodere a la Iglesia para actuar —sirviendo a los demás, compartiendo testimonios y sirviendo con compasión llena del Espíritu mientras vivimos “en la misión”.

Puntos de oración

  • Ore para que el Espíritu Santo prepare los corazones de aquellos que escucharán el evangelio.
  • Pida a Dios dirección y creatividad mientras las iglesias participan de la evangelización y el servicio.
  • Invite a los creyentes maduros a interceder por la Iglesia global y por los pueblos no alcanzados alrededor del mundo.

Al entrar en la última semana de los 21 días de oración: En la misión: orando juntos, nuestras oraciones se dirigen hacia el campo de la cosecha. En la semana 1, oramos por puertas abiertas. En la semana 2, oramos por bocas y corazones abiertos. Ahora, en la semana 3, oramos por oportunidades abiertas: momentos divinos en los que Dios alinea las circunstancias, las conversaciones y los corazones para que el evangelio pueda ser proclamado y recibido.

Esta semana llama a la iglesia a estar preparada. Nos llama a orar con expectativa, a actuar con valentía y a confiar en que Dios ya está obrando para preparar vidas para el encuentro. Las Escrituras enseñan que la evangelización nunca es solo un esfuerzo humano: Dios es quien va delante de nosotros. Él conmueve los corazones. Él atrae a las personas. Él abre el camino. Jesús recordó a Sus discípulos: “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere” (Juan 6:44). Nosotros vamos, pero el Espíritu prepara.

Orando para que el Espíritu prepare los corazones

Una de las grandes verdades de las Escrituras es que Dios obra mucho antes de que nosotros entremos a la escena. Antes de que Felipe se encontrara con el etíope en Hechos 8, Dios estaba preparando ambos corazones: enviando a Felipe por un camino desértico y despertando preguntas en el alma del etíope. Antes de que Pedro predicara a Cornelio, Dios ya había visitado a Cornelio en una visión y había ablandado el entendimiento de Pedro. Antes de que Lidia escuchara predicar a Pablo, “el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía” (Hechos 16:14).

Esta es la esencia de la oración de la semana 3:

“Señor, prepara los corazones de aquellos con quienes hablaremos, incluso de aquellos que aún no conocemos”.

Consideremos una historia sencilla. Una pareja de misioneros llegó una vez a una aldea remota y se encontró con que la gente estaba inusualmente ansiosa por escucharles. Un anciano de la aldea les explicó: “Un hombre vestido de blanco se le apareció a uno de nuestros líderes en un sueño y le dijo que vendrían con un mensaje del Dios Altísimo”. Su llegada fue inesperada, pero Dios había estado preparando la oportunidad mucho antes de que su avión aterrizara.

A menudo pensamos que somos nosotros quienes iniciamos la obra, pero Dios siempre va por delante de nosotros: ablanda el terreno, siembra preguntas, revela la verdad en destellos, despierta el hambre. La semana 3 nos invita a alinear nuestras oraciones con la obra previa del Espíritu. Cuando le pedimos que prepare los corazones, oramos de acuerdo a Su misión y Su carácter.

Buscar la dirección de Dios para un alcance y servicio creativos

Mientras oramos por oportunidades abiertas, también buscamos la dirección de Dios para el alcance creativo. No todas las conversaciones significativas sobre el evangelio comienzan con un sermón. Algunas comienzan con una comida, un proyecto de servicio o un oído atento. Otras surgen de relaciones formadas a través de deportes, pasatiempos, eventos comunitarios o actos de compasión. El mismo Jesús variaba su enfoque: enseñaba en sinagogas, hablaba en pozos, compartía comidas en hogares, caminaba con Sus discípulos por el camino. Su ministerio era creativo y relacional.

El mundo actual requiere la misma creatividad inspirada por el Espíritu. La iglesia debe llevar el evangelio a los espacios digitales, los espacios públicos, los espacios culturales y los espacios inesperados. Un grupo de jóvenes puede organizar una limpieza del barrio que dé lugar a nuevas relaciones. Un ministerio de damas puede preparar despensas para nuevas madres de la comunidad. Un grupo de caballeros puede colaborar con los refugios locales. Una congregación puede utilizar las redes sociales para compartir testimonios que traspasen las fronteras geográficas.

Cada acto de servicio se convierte en una semilla. Cada conversación se convierte en una puerta potencial. Cada evento se convierte en un lugar donde el Espíritu puede proveer una oportunidad para que alguien encuentre a Cristo.

Al igual que el niño que ofreció sus cinco panes y dos peces, ofrecemos lo que tenemos, confiando en que el Espíritu lo multiplicará en algo más grande. El alcance creativo no se trata de la innovación por sí misma, sino de eliminar barreras innecesarias para que el mensaje de Jesús pueda llegar a los corazones en el lenguaje de la compasión.

Involucrar a los creyentes maduros en la oración por la iglesia a nivel mundial

El énfasis final de la semana 3 invita a los creyentes maduros, aquellos con experiencia en la fe, la oración y el discernimiento espiritual, a cubrir a la iglesia mundial en oración. Sus oraciones son una fuerza estabilizadora que ancla la obra de evangelización en la sabiduría y la autoridad espiritual.

A través de las Escrituras y la historia, vemos el papel esencial de los santos ancianos que trabajan en la oración:

Ana, la profetisa, oró en el templo durante décadas, preparándose para la aparición de Cristo (Lucas 2).

Pablo pedía continuamente a las iglesias que oraran por su misión entre los gentiles.

Los primeros creyentes oraron fervientemente mientras Pedro estaba encarcelado, y Dios envió un ángel para liberarlo (Hechos
12).

Hoy en día, millones de personas en todo el mundo siguen sin ser alcanzadas. Hay pueblos enteros que aún no han oído el nombre de Jesús. La semana 3 amplía nuestra visión más allá de nuestros vecindarios y nos invita a unirnos a la misión global de Dios a través de la oración. Los creyentes maduros suelen llevar esta carga con profunda perspicacia y perseverancia. Su intercesión alimenta las misiones de primera línea y fortalece a los obreros en lugares difíciles.

Imaginemos una congregación en la que los santos ancianos, aquellos que han caminado con Cristo a través de décadas de pruebas y victorias, se reúnen semanalmente orando específicamente por los misioneros, los pueblos no alcanzados, los creyentes perseguidos y los fundadores de iglesias emergentes. Sus oraciones se convierten en un refugio espiritual para los obreros que se enfrentan diariamente a desafíos por causa del evangelio.

Oportunidades, corazones preparados, vidas misioneras

La semana 3 reúne todo lo que hemos orado hasta ahora. Las puertas abiertas crean acceso. Los corazones abiertos cultivan la compasión. Las bocas abiertas proclaman el mensaje. Y ahora, las oportunidades abiertas posicionan a la iglesia para actuar con disposición y propósito.

Esta es una semana para orar con expectativa, no solo para que surjan momentos, sino para tener el valor de reconocerlos y responder a ellos. Muchas oportunidades son sutiles: un comentario casual de un compañero de trabajo, un día desalentador de un vecino, la expresión llorosa de un desconocido, una publicación en las redes sociales que invita a una conversación más profunda. El Espíritu a menudo abre oportunidades de manera silenciosa, suave y personal.

A medida que la iglesia ora y avanza “En la misión”, la oración se convierte en acción. El servicio se convierte en testimonio. La compasión se convierte en evangelización. La misión avanza, no a través de la fuerza, sino a través del amor empoderado por el Espíritu.

Que esta sea nuestra oración esta semana: “Señor, provee todas las oportunidades que desees, al otro lado de la calle y al otro lado del mundo. Prepara los corazones. Guía nuestros pasos. Prepáranos. Y que Tu Palabra se difunda con poder transformador”.

Avanzando juntos: agradecidos, expectantes y en la misión

Al concluir estos 21 días de oración –En la misión: orando juntos–, hacemos una pausa para dar gracias a Dios por cada puerta abierta, cada corazón abierto y cada oportunidad que nos ha dado. A lo largo de estas tres semanas, hemos orado para que el Señor se mueva en nuestros vecindarios y naciones, pero Él también se ha movido en nosotros, ablandando nuestros corazones, agudizando nuestro enfoque y recordándonos que Su misión se lleva a cabo a través de personas comunes y corrientes que responden afirmativamente a Su llamado.

Si ha orado fielmente todos los días, le agradecemos. Su intercesión es más importante de lo que puede imaginar. Solo el cielo revelará el impacto total de las oraciones ofrecidas durante estas semanas: por nuestros semejantes y las naciones, por los jóvenes y los ancianos, por los perdidos, los que buscan y los cansados. Usted se ha unido a Dios en Su obra, y sus oraciones no han sido en vano.

Si no oró “perfectamente” y se saltó algunos días o, en su mayoría, leyó y meditó en las devociones sin saber qué decir, eso también tiene importancia. El Señor no lleva la cuenta; Él está moldeando corazones. El simple hecho de presentarse para leer, pensar, susurrar una breve oración o pedirle a Dios que haga realidad estas verdades en su vida es en sí mismo una respuesta a Su invitación. Él conoce su agenda, sus luchas, sus limitaciones y sus deseos. Incluso la oración más pequeña y vacilante —“Señor, ayúdame a cuidar de… Señor, úsame… Señor, acércame más a Ti”— es preciosa para Él.

Recuerde, la oración no es una actuación, es una relación. Estas semanas no se trató de cumplir con un programa, sino de formar un patrón, una forma de vivir con los ojos abiertos a la cosecha, el corazón abierto a la dirección de Dios y las manos listas para servir. Nuestra esperanza es que los temas de estas semanas continúen mucho más allá de estos 21 días:

  • Puertas abiertas: siga buscando formas de amar y llegar a los que están cerca de usted.
  • Corazones abiertos: siga pidiendo al Espíritu Santo que le haga sensible, valiente y compasivo.
  • Oportunidades abiertas: esté listo para los momentos que Dios crea, para conversaciones, actos de servicio y testimonio, tanto a nivel local como mundial.

También queremos invitarle a un momento especial de oración unida durante la Transmisión simultánea de oración, En la misión, el 25 de enero de 2026 a las 6:00 p.m. Este evento se transmitirá en cogop.org. Marque su calendario; invite a su iglesia, grupo pequeño o familia; y únase a nuestra familia mundial de la Iglesia de Dios de la Profecía mientras elevamos nuestras oraciones juntos. Después de estos 21 días de preparación, la transmisión simultánea será una hermosa oportunidad para estar unidos en oración, celebrar lo que Dios ha hecho y pedirle que continúe guiándonos en la misión en el 2026 y más allá.

Thank you for walking through these weeks with us, whether with strong faith or trembling steps, long prayers or simple cries from the heart. Our confidence is not in how perfectly we have prayed but in how faithfully God hears and responds. As we move forward, may we carry this simple, ongoing prayer:

“Señor, mantén nuestras puertas abiertas, nuestros corazones receptivos, nuestras bocas dispuestas y nuestras vidas disponibles para Tu misión, gloria y reino”.

Que el Señor los bendiga, los guarde, los fortalezca y continúe obrando a través de ustedes mientras permanecemos en la misión: orando, amando y reconciliando al mundo con Cristo por medio del poder del Espíritu Santo. Juntos.

Share the Post: