Norteamérica | Impulso Misionero de Marzo

Dios está obrando en y a través de las iglesias locales y saludables en todo Norteamérica —a la vez que avanzan en Su misión de una manera callada, fiel y poderosa. Estamos siendo testigos de cómo la comunidad de creyentes está viviendo el evangelio con intencionalidad, resiliencia y esperanza en medio de congregaciones ya establecidas y de nuevas obras que están comenzando a echar raíces en ciudades y pueblos pequeños por igual. Estas son iglesias que no están tratando de sobrevivir dentro de un panorama cultural cambiante; ellas están floreciendo porque se están anclando en Cristo, están formando discípulos y multiplicando su testimonio por el bien del reino.

Es importante tener iglesias saludables porque ellas son un reflejo del corazón de Dios por Su pueblo y Su mundo. Ellas son comunidades llenas del poder del Espíritu; y donde la adoración es sincera, el discipulado es intencional, el liderazgo es compartido y la misión es central. Es desde estos lugares de salud que la multiplicación fluye naturalmente. Las iglesias arraigadas en la oración, moldeadas por las Escrituras y formadas por relaciones de amor están siendo posicionadas para reproducirse —enviar, plantar y ser madres de nuevas congregaciones que han de llevar la luz de Cristo a lugares que todavía están marcados por las tinieblas espirituales.

Son las historias de fidelidad y fruto las que están entretejidas directamente con la visión de Multiplicación 2030. Esta iniciativa no se trata de resaltar números; se trata de ver 2,000 iglesias saludables en todo Norteamérica para el año 2030 —iglesias que vivan la misión de Dios y participen activamente de ella. Cada iglesia saludable que mencionamos en estas páginas representa una expresión tangible de esa visión y nos es un recordatorio de que la multiplicación comienza con nuestra fidelidad desde donde estamos.

Junto a estas congregaciones exitosas, celebramos la plantación de nuevas iglesias —nuevas plataformas del evangelio que han respondido al llamado del Señor de ir, servir y proclamar a Jesucristo como la esperanza del mundo. Estas nuevas obras son como un faro de luz en los lugares oscuros, dando testimonio del poder transformador del evangelio y de la valentía de aquellos que han aceptado ir a donde Dios los envía.

Mientras ve las fotos de estas hermosas iglesias saludables y nuevas congregaciones plantadas, le invitamos a unirse en oración. Ore fervorosamente por los obreros en la cosecha —pastores, plantadores, líderes y laicos— que levantan iglesias saludables que se multiplican para dar nacimiento a las nuevas expresiones de la vida en el evangelio. Que la gracia de Dios nos permita continuar juntos, siendo partícipes de Su obra redentora hasta que Cristo sea conocido en cada comunidad.

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