Desde sus inicios, nuestra Iglesia es una iglesia para todas las personas. Fundada en una teología de santidad por buscadores fervientes de la verdadera iglesia de la Biblia, la Iglesia de Dios de la Profecía adoptó la creencia de que el mensaje del evangelio es para todas las personas en todo el mundo. Esta visión global impregnó el liderazgo visionario del obispo A.J. Tomlinson y otros líderes de la iglesia a lo largo de los años. Esta creencia continúa viva en nuestro movimiento global: somos una IGLESIA DE TODAS LAS NACIONES.
Los archivos históricos de nuestro movimiento evidencian que las acciones y los sermones que fueron predicados afirman que todas las personas somos iguales ante los ojos de Dios. La realidad de que todos somos creados a imagen y semejanza de Dios y podemos aceptar Su salvación ha sido y es parte fundamental de nuestra teología y va de acuerdo con las palabras de Pablo en Romanos 10:12, 13.
Desde principios de 1909, el obispo Tomlinson ordenó a evangelistas afroamericanos, tanto hombres como mujeres. Realizó viajes a Florida para hablar en distintos lugares. En una de las reuniones que fue celebrada en Pleasant Grove, Edmund y Rebecca Barr aceptaron el mensaje de Tomlinson sobre la Iglesia de Dios. Este acontecimiento fue el comienzo del cambio en el panorama racial de la iglesia. Poco después de unirse a la Iglesia de Dios, los Barr fueron los primeros ministros negros que recibieron credenciales ministeriales. Esta pareja viajó a las Bahamas para evangelizar, convirtiéndose en los primeros misioneros en salir de los Estados Unidos como parte de este pequeño pero creciente movimiento.1
El obispo Tomlinson continuó ordenando obispos de distintas razas, entregándoles el nivel más alto de ordenación dentro del movimiento y afirmando la realidad de que somos una iglesia “de todas las naciones”. El obispo Tomlinson creía, predicaba y practicaba que el mensaje de la iglesia de Dios era para toda la raza humana, independientemente de su origen étnico, color o idioma. En los primeros años de este movimiento en el sur de los Estados Unidos, esto era bastante difícil por ciertas leyes promulgadas que promovían la segregación. Sin embargo, a pesar de todos los desafíos, R.G. Robins más tarde describió los esfuerzos del obispo Tomlinson y la iglesia en su obra titulada A.J. Tomlinson: Plainfolk Modernist, diciendo: “La señal de la verdadera iglesia, entonces, se caracterizaría por su composición multicultural”. Dijo además: “El reclutamiento no fue fácil, pero la Iglesia de Dios hizo todo lo posible y, cuando encontró minorías, las puso en primer plano”.2
En la 14ª Asamblea Internacional, en su discurso anual, el obispo Tomlinson habló sobre este tema de la inclusión de todos los creyentes, diciendo:
Cada tema del programa es de suma importancia. Sin embargo, aunque no es práctico reconocer cada uno de manera individual, considero que es mi deber mencionar uno más. Rompiendo con la tradición, hemos creado un espacio en nuestro programa para nuestros hermanos de color. Los hemos reconocido, demostrado nuestro amor y tratado como hermanos y hermanas y miembros, y les hemos dado la oportunidad para expresarse de manera espontánea, pero esta es la primera vez que se les hace parte del programa. Creemos que se merecen este reconocimiento. Son verdaderamente nuestros hermanos.3
Mientras continuaba hablando, se oyeron gritos a través del auditorio. Algunos gritaron a favor de sus palabras mientras que otros en desacuerdo. Pero a pesar de los gritos, los archivos indican que Tomlinson dijo: “Que desaparezcan los prejuicios del diablo para siempre, pero pidamos a Dios sabiduría sobre cómo hacerlo”.4
Por los próximos veinte años, el obispo Tomlinson abordó el tema de la inclusión racial repetidamente. Sus discursos sobre el tema incluyeron a los latinos y otros grupos. Estos discursos no eran el comienzo de sus pensamientos y creencias sobre la inclusión racial. Como mencionáramos anteriormente, antes de esto y de los discursos correspondientes, él había ordenado líderes de distintas etnias. Esto representó una desviación de las normas sociales tradicionales del sur durante este período, pero reflejó el corazón de Dios y la verdad de Su Palabra: la Iglesia de Dios era una iglesia para todas las naciones.
El nombramiento de hombres de distintas etnias a cargos más altos en la iglesia fue la respuesta al énfasis del obispo Tomlinson de que la iglesia era de “todas las naciones” y mostró la aceptación del llamado de Dios para todas las personas. Tomlinson creía que la iglesia era un lugar donde todas las razas podían adorar libremente y experimentar la poderosa presencia de Dios en sus vidas y ministerio; pero su creencia no estuvo exenta de desafíos. A través de los años, hubo tiempos de agotamiento acompañados de la posibilidad de abandonar este esfuerzo de “todas las naciones”. Tanto así que hubo un tiempo en que surgió una entidad separada para la “Iglesia de Dios de personas de color”. Sin embargo, en la Asamblea de 1926, el asunto fue presentado ante la Asamblea y, luego de un tiempo de discusión, el Comité de Asuntos y Preguntas remitió la decisión al supervisor general A. J. Tomlinson. Su decisión fue ponerle fin a la segregación de la obra y volver a trabajar como un solo cuerpo. Esta decisión produjo una iglesia multirracial más sólida. Este enfoque inclusivo desafió las normas sociales tradicionales del sur y nos convirtió en una iglesia diversa: una iglesia para todas las naciones.
A lo largo de los años, este movimiento ha continuado con su énfasis en “todas las naciones”. Esto ha resultado en un cuerpo internacional de creyentes procedentes de más de 130 naciones del mundo, que hablan múltiples idiomas, tienen diversos colores de piel, pero unidos en un solo cuerpo a través de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.
Hoy, vivimos en un mundo que busca dividirnos no solo por diferencias raciales, sino también por los “gustos” y “disgustos” culturales, empresariales, familiares y sociales. Es importante que en este entorno, la iglesia tenga claro siempre de que somos un cuerpo global unido, y que todas las naciones son esenciales en nuestro movimiento mundial. Recordemos las palabras de Pablo en Romanos 10 — la salvación es para todos los que confían en el Señor y creen en su corazón que Jesucristo es el Mesías.
Le invito a reflexionar en la visión que tuvo el autor del Apocalipsis: …
. . . “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero”. (Apocalipsis 7:9, 10)
Somos una IGLESIA DE TODAS LAS NACIONES. Debemos ser compasivos con todas las personas. Debemos amar a todos los seres humanos de manera genuina como Cristo los ama, y cuidarlos como Él cuida de nosotros.
Uno de mis mayores privilegios en el ministerio fue la oportunidad de pastorear una iglesia verdaderamente internacional en Erlangen, Alemania. En un momento dado, tuvimos en la iglesia representación de todos los continentes excepto la Antártida. Por supuesto, tuvimos desafíos, pero también grandes recompensas. Aprendimos unos de otros; conversamos sobre nuestras diferencias culturales y gustamos de las deliciosas comidas de todas las naciones. Nos abrazamos unos a otros; fuimos un solo cuerpo en nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Hoy, tenemos familia en todas partes del mundo, gracias a la comunidad “de todas las naciones” que edificamos en nuestra iglesia.
La herencia de la Iglesia de Dios de la Profecía es una “Iglesia de todas las naciones”.
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[1] Christopher Kinder, “‘Let the Devil’s Prejudice Forever Disappear’: Race and Inclusion in A.J. Tomlinson’s Church of God” (master’s thesis, Southeast Missouri State University, 2014), 42, https://www.dixonprc.org/uploads/1/3/1/6/131606484/chriskinder_thesis_cgp.pdf.
[2] R. G. Robins, A. J. Tomlinson: Plainfolk Modernist (New York: Oxford University Press, 2004), 227, citado en Kinder, 26.
[3] A. J. Tomlinson, “Ninth Annual Address to the 14th General Assembly-Oct. 30-Nov.4, 1919—Cleveland, TN,” en General Assembly Annual Addresses, 1911-1927 (Cleveland, TN: White Wing Publishing House, 2011), 104–105, citado en Kinder, 31.
[4] Minutes of the Fourteenth Annual Assembly of the Church of God, Held at Cleveland, Tenn., Oct. 29–Nov. 4, 1919 (Cleveland, TN: Church of God), 21, part of Minutes of the General Assembly of the Church of God (1911-1954) Collection, Hal Bernard Dixon, Jr. Pentecostal Research Center, Lee University, quoted in Kinder, 31.