Materiales: Papel, cinta, Biblia
Preparación: Lea y estudie 2 Crónicas 32:1-23 y 2 Reyes 18:17-19:36.
Escriba dos mensajes en papel y enróllelos en forma de pergamino y amarre cada uno con una cinta.
Escoja dos niños para que sirvan de mensajeros. El primer mensajero traerá la carta del rey de Asiria y el segundo traerá el mensaje de Isaías.
Presentación: Pregunte, ¿Cómo te sentirías si un abusón te dijera que te va a dar una golpiza mañana? Permita que los niños respondan. Muchos de nosotros estaríamos aterrorizados.
Aunque Ezequías era el rey de Israel, el pueblo escogido de Dios, tuvo mucho miedo. El rey de Asiria, un abusón, había prometido destruir a Ezequías y su reino.
Este hombre era Senaquerib, el rey de Asiria. Él quería pelear contra Judá, el reino de Ezequías. Ezequías sabía que tenía que hacer algo para proteger a su pueblo. Trabajó arduamente para fortificar las murallas de la ciudad, organizar un ejército y almacenar agua en caso de que el enemigo atacara a la ciudad. Ezequías hizo todo lo posible por proteger a su reino.
Un día, el rey Ezequías miró por la ventana y vio a unos hombres que corrían hacia el palacio. Pídale al primer mensajero que le traiga el pergamino. «¿Quiénes son estos hombres?» se preguntó. «¿Qué quieren ellos?»
Los hombres eran mensajeros enviados por Senaquerib, rey de Asiria. Ellos traían una carta para el rey Ezequías. Abra el pergamino y lea:
Rey Ezequías:
No creas que tu Dios te salvará. He venido a capturarte. Recuerda cómo destruí las naciones a tu alrededor. Tu Dios no podrá salvarte.
Atentamente,
Senaquerib, rey de Asiria
Ezequías sabía que el rey de Asiria tenía un ejército poderoso. Su ejército había conquistado muchas otras naciones alrededor de Judá. El rey Ezequías tuvo miedo, pero sabía lo que debía hacer. Tomó la carta y corrió hacia el templo. Se arrodilló y presentó la carta al Señor.
Luego, Ezequías oró diciendo: «Señor, Tú eres Dios de toda la tierra. Señor, por favor, escúchame. El rey de Asiria dice que Tú eres demasiado débil para salvarnos de su ejército. Él viene a capturarnos. Por favor, ayúdanos. Entonces, todo el mundo sabrá que Tú eres el único Dios verdadero».
Después de que Ezequías oró, hizo una cosa más. Le envió un mensaje a Isaías, el profeta de Dios. «Ora. Ora mucho», decía el mensaje. «El rey de Asiria ha blasfemado contra nuestro Dios. No hay duda de que Dios lo castigará por eso».
Isaías le envió un mensaje al rey. Pídale al segundo mensajero que le traiga el segundo pergamino. Abra el mensaje y lea:
Rey Ezequías:
¡No te preocupes! Dios no permitirá que el rey de Asiria te haga daño a ti ni al pueblo. Dios escuchó tu oración. Él cuidará de ti.
Isaías
Dios hizo lo que prometió. Esa noche un ángel destruyó a todo el ejército de Senaquerib. Cuando Senaquerib despertó a la mañana siguiente vio lo que Dios había hecho, y se aterrorizó. Huyó de Judá y regresó a su propia tierra.
Cuando termine la historia, discuta lo siguiente con los niños. Diga: Ezequías no le envió un mensaje al rey de Asiria para pelear con él. Ezequías evitó el problema. ¿Cómo podemos evitar situaciones aterradoras?
¿Qué hizo Ezequías para proteger la ciudad? Permita que los niños respondan. Sí, él mejoró las defensas de la ciudad. ¿Cómo podemos protegernos del miedo? Permita que los niños respondan. Luego, explíqueles que se pueden proteger del miedo memorizando la Palabra de Dios, siendo prudentes sobre lo que ven en la televisión o leen en los libros, no pensar en cosas aterradoras, etc.
¿Cuál fue la cosa más importante que hizo Ezequías? Permita que los niños respondan. Ezequías inmediatamente oró a Dios y le pidió ayuda y también le pidió a Isaías que orara por él. Cuando sentimos miedo, es importante que oremos a Dios y pidamos ayuda y también que le pidamos a otros que oren por nosotros.