423.559.5330
cgpkids@cogop.org

ATENDIENDO A LOS NIÑOS QUE SIENTEN ANSIEDAD

holding hands smaller

La ansiedad por la separación es uno de los desafíos más grandes que los ministros de niños preescolares y padres tienen que enfrentar. Un niño que esté llorando y gritando puede perturbar la sesión y, si no se resuelve rápidamente, puede contagiar a otros niños. Los padres también pueden sentir frustración cuando vean que su hijo está llorando.

Los niños preescolares comienzan a experimentar ansiedad por la separación, y naturalmente, el ministerio de niños preescolares debe atenderlos. Los expertos estiman que los niños pueden sentir ansiedad por la separación desde los 8 meses de edad y continúan experimentando esto hasta los cinco o seis años. Comprender las razones comunes de la ansiedad por la separación quizá nos ayude a apoyar a nuestros niños y sus padres durante esta fase de su desarrollo.

¿Por qué atraviesan los niños esta etapa?

La ansiedad por la separación es prueba de que los niños se han vuelto más conscientes de su entorno. A menudo los niños comienzan a exhibir ansiedad porque no ven a sus padres y quieren tenerlos cerca. Y también, como los niños más pequeños no tienen ningún concepto del tiempo, no entienden que sus padres volverán pronto.

Si un niño está atravesando una transición significante en su vida, seguramente exhibirá ansiedad por la separación. Un cambio a menudo produce ansiedad en muchos de nosotros, y los niños pequeños pueden experimentar esto con mayor intensidad. Algún cambio en su hogar, vida familiar o entorno puede crear inseguridad severa para los niños y puede propagar la ansiedad en su ministerio. Reconocer esta clase de situaciones puede aumentar su nivel de paciencia con estos niños.

¿Cómo podemos combatir la ansiedad por la separación en nuestros ministerios?

Podemos aminorar el impacto de la ansiedad por la separación a través de la rutina consistente que ayudará a los niños a sentirse seguros, por ejemplo, asegúrese de que sus actividades iniciales sean las mismas en cada sesión. En mi ministerio local, comenzamos cada sesión con 15 minutos de juego en los centros. Esto envuelve a los niños en actividades que les interese a ellos y permite que nuestro personal interactúe individualmente con cada niño. Si un niño exhibe ansiedad, motive a sus padres a establecer una rutina antes de dejar al niño en el salón (ir al baño, darse un abrazo, dar palabras de despedida).

Conozca sus límites.

Es posible que usted enfrente situaciones en que notará que la ansiedad que está experimentando el niño es algo serio y quizá requiera que el niño se familiarice con el salón varias veces antes de que se sienta con la confianza para quedarse. Es posible que necesite evaluar con cuánta intensidad llora el niño o si se vuelve agresivo o se enoja. Puede establecer un tiempo aceptable para permitir que el niño llore. Por ejemplo, después de cinco o diez minutos de llanto continuo llamará al padre del niño.

A continuación, algunas sugerencias adicionales para lidiar con la ansiedad por la separación en su ministerio:

  • Nunca motive a un padre a «escaparse» del salón cuando su niño esté distraído. Hacer esto puede hacer que el niño se imagine lo peor.
  • Asegure al padre del niño que la ansiedad es una parte normal de ajustarse al ministerio.
  • En una manera apropiada, tome al niño que está llorando en sus brazos para ayudarlo a sentirse seguro. Mecer y cantarles a los niños más pequeños puede calmarlos rápidamente.
  • Motive a los niños a traer un muñeco de peluche o juguete que le brinda consuelo.
  • No prolongue la situación pidiéndole a los padres que permanezcan en el salón hasta que se haya calmado el niño. Pónganse de acuerdo en un tiempo en el cual los contactará si su niño sigue llorando.
  • Dé al niño algún espacio de tiempo para que sepa cuándo va a volver su padre, diciendo algo como: «Tu mamá volverá después del tiempo de refrigerio».
  • Si un niño tiene que partir su área de ministerio antes de que termine el servicio, informe al niño y a sus padres que quiere que vuelvan a visitar su clase.
  • Nunca regañe ni reprenda al niño. La ansiedad por la separación es un estado emocional, no un problema disciplinario.

La ansiedad de un niño debe tomarse en serio. Debemos tratar a nuestros niños preescolares con paciencia y amor. A medida que usted les ayuda amorosamente a atravesar esta etapa de su desarrollo, ayuda a establecer la confianza con el niño y su padre, cimentando así las bases para el ministerio continuo de ambos.

Volver al boletín